Cuando necesitamos descansar, o despejarnos, a todos nos gusta salir a respirar aire puro, pasear y disfrutar de nuestro entorno. Pero, para hacerlo es necesario un gobierno que apueste por cuidar y proteger nuestras zonas verdes, nuestros parques y, en general, nuestro medio ambiente.
Puede sonar manida, pero no por ello deja de ser acertada, la frase de que el cuidado y la protección del medio ambiente es la única y mejor herencia que le podemos dejar a las generaciones venideras.
Mi equipo y yo tenemos en nuestras manos la responsabilidad de poner las medidas necesarias para que nuestro patrimonio natural esté plenamente protegido.
En mi periplo por los barrios, a lo largo de estos meses de campaña, he podido comprobar de primera mano la degradación y deterioro de muchas zonas, que presentaban un estado de abandono generalizado. La restauración de un muro, de las aceras, el asfaltado, la limpieza, son servicios básicos, acciones que consiguen que una zona mejore y los vecinos se sientan escuchados y validados.
En la capital grancanaria tenemos varios espacios naturales protegidos que requieren de una política medioambiental responsable. Además es fundamental promover criterios ecológicos en el planeamiento y desarrollo de nuestra ciudad.
La calidad de vida de un barrio aumentaría notablemente si los residuos urbanos, cuya gestión se ha empobrecido sustancialmente en los últimos años, se recogieran en tiempo y forma. Es importante reforzar la conciencia de la importancia de separar los residuos y del reciclaje doméstico, que es, al fin y al cabo, el primer paso para que la recogida selectiva sea efectiva.
Pero además tenemos que trabajar por crear conciencia en torno a la reducción de los residuos y en torno a la reutilización, empleando materiales reciclados y cerrando así el círculo de las tres erres con las que nuestro planeta se sentiría tan afortunado.
Y el punto de partida de todo ello es, sin duda, la escuela, nicho de la conciencia colectiva y germen del futuro. Es en ella en la que tenemos que sembrar las semillas de la sostenibilidad, con estrategias de educación medioambiental completas, que inculquen desde las primeras edades el respeto por el medio ambiente como parte de un concepto general de convivencia, urbanidad y proyecto de un futuro mejor.
Pero, por supuesto, también tenemos que facilitar la vida a los ciudadanos. Acercarles los servicios lo máximo posible, para que todas las políticas medioambientales funcionen. Y un eje importante para ello es la recuperación de los puntos limpios itinerantes, una iniciativa que gozó de gran éxito y que mi equipo y yo trabajaremos por restablecer.
Se trata de pequeñas-grandes medidas que pueden marcar la diferencia entre un futuro gris o un futuro verde y frondoso. Y, por supuesto, yo apuesto firmemente por el segundo.

Nacido en la ciudad de Arucas, el 28 de septiembre de 1962, Juan José Cardona, se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, en 1986.

