En momentos en los que debemos estar unidos, el PSOE alienta la división entre españoles por pensar o creer de distinta forma.
Creo que nuestra democracia no superará su adolescencia hasta que no abandonemos actitudes dirigidas a enfrentar a los ciudadanos por razones ideológicas. Es más, de no abandonar esas actitudes corremos el riesgo de sufrir una involución en nuestro sistema democrático.
No es la primera vez que el PSOE coloca minas en los pilares de las instituciones que son importantes, gusten o no, en la sociedad española. Ahora arremeten, una vez más, contra la Iglesia (eso sí, camuflando el ataque) para hacer creer que es una Institución que goza de privilegios frente a otras. Y lo hacen justamente en medio de la campaña del IRPF. ¡Qué oportuno! ¿Son conscientes del daño que provocan? Si no lo son, actúan desde la irresponsabilidad. Si lo son, actúan desde el radicalismo que caracteriza las acciones de Rubalcaba. En ambos casos, no es bueno para nuestra sociedad y merecen nuestro reproche.
La Iglesia y sus Instituciones prestan servicios fundamentales a los ciudadanos. De una manera u otra, para hacerlo, precisan de nuestra ayuda económica, vía impuestos, ayudas o donaciones.
Si no les prestamos desde las Administraciones esa ayuda o les cobramos determinados impuestos, les estaremos quitando la capacidad para realizar esos esenciales servicios sociales que reciben millones de españoles. ¿Es eso lo que queremos?
Si eso ocurriera serían las Administraciones Públicas, las obligadas a prestarlos. Y además, con mayores costes, porque no podemos olvidar el componente vocacional y voluntario de sus miembros. Por tanto, seamos sensatos además de agradecidos y dejemos de utilizar la religión como arma para la división.
Busquemos la unidad y alejémonos de la crispación, apostemos por la cohesión y la fraternidad y dejemos atrás la mezquindad y el veneno de la intoxicación.


Nacido en la ciudad de Arucas, el 28 de septiembre de 1962, Juan José Cardona, se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, en 1986.


Palabras aceptadas en un día tan especial para todos los canarios.
No entiendo este comentario, a ver Caritas se financia con fondos públicos y donaciones privadas en un 90%, es decir, la iglesia sólo pone el 8% de los recursos totales de la institución, como muchas otras pertenecientes a la iglesia (casi todas). Pedir que pague el IBI es básico en una sociedad democrática e igualitaria. Es más, los colegios que por ejemplo no pagan IBI están en competencia desleal con aquellos que sí lo pagan y así con todas las propiedades de la misma, que no dejan de ser propiedades del pueblo que ha pagado de su bolsillo. Hay mucho más pero prefiero introducirlo en foros correspondiente.
Aquí sólo exponer mi desacuerdo como el de muchos que la Iglesia no pague el IBI, así como de las multimillonarias ayudas que el estado Español y sus muchísimas instituciones dan a la misma.